Esta página reúne proyectos, colaboraciones y ejercicios realizados por quienes han pasado por el estudio. Cada referencia describe el contexto del trabajo, el enfoque visual elegido y el resultado que se buscaba, sin cifras infladas ni promesas vacías.
Comentarios de alumnos, editores y cocineros que han trabajado con nosotros en sesiones de fotografía y dirección de arte gastronómica.
Referencias y resultados
Cada proyecto de fotografía culinaria deja una huella distinta: una textura mejor entendida, una paleta más clara, una historia visual que por fin se parece a lo que se cocina. Estas son algunas de las experiencias compartidas por clientes y alumnos.
Carlos Gomez Torres, chef de un restaurante de cocina de mercado, llegó al taller con un problema concreto: las fotos de sus platillos no transmitían la frescura de los ingredientes. Después de tres sesiones de práctica con luz natural y fondos neutros, su equipo logró un estilo visual que ahora usan también en la carta impresa. Lo más valioso fue aprender a observar la hora del día y la dirección de la sombra antes de disparar.
Adriana Perez Mendoza, responsable de comunicación de una pequeña repostería, buscaba coherencia entre las publicaciones de redes y su sitio web. Trabajamos la selección de fondos, la vajilla y los acentos cromáticos hasta encontrar una gama que funcionara con sus postres sin necesidad de retoques pesados. Ahora cada foto nueva se integra con las anteriores y el equipo sabe qué buscar al componer una escena.
Gustavo Martinez Rodriguez, cocinero y profesor de gastronomía, quería documentar sus clases y recetas para un manual propio. El reto no era la cámara, sino decidir qué mostrar: el gesto de la mano, la textura de la masa, el orden de los ingredientes. Las sesiones de styling le ayudaron a construir secuencias visuales que explican el proceso sin necesidad de largos textos. Hoy usa esas mismas imágenes en sus talleres presenciales.
Monica Diaz Martinez, editora de una publicación local de cocina, necesitaba reorganizar su banco de imágenes y darle un criterio común a las colaboraciones de distintos fotógrafos. A partir de un ejercicio de referencias y de una guía de composición, definimos pautas simples sobre encuadre, luz y fondo. El resultado fue un archivo más fácil de consultar y una línea visual reconocible en cada número.
Oscar Sanchez Ortega, productor de conservas artesanales, quería mostrar el trabajo detrás de cada frasco: la selección de la fruta, el hervor de los frascos, el etiquetado a mano. Durante el proyecto aprendimos a construir una narrativa visual en pasos, con luz constante y detalles que aportan contexto. Esas imágenes ahora acompañan las fichas de producto y las historias de su marca en ferias y catálogos.